viernes, 27 de diciembre de 2019

Eppur si muove



Por muy instaurado que tengamos el estilo de vida sedentario, en lo más íntimo de su esencia el ser humano sabe y no puede negar que está hecho para moverse. Prestar atención a ese llamado interno es una importante muestra de amor propio y de aprecio por la vida.

En la misma línea del artículo anterior comparto ahora un par de tips o consejos de prevención desde la perspectiva del movimiento y la expansión. Antes hablé del agua, de ese fluir purificante y del impulso vital innato que nos lleva a perfeccionarnos a nosotros mismos y a evolucionar. Ahora le toca el turno al elemento –reino mutante, en Medicina China– de la Madera.
Madera significa movimiento, crecimiento y expansión. También decisiones y creatividad. Tiene mucho o todo que ver con esas ideas o idealismos que nos llevan lejos. En el cuerpo humano, la madera se manifiesta como decisión, risa, generosidad, ímpetu, músculos, tendones, hígado, visión, ojos. Cuando una persona es muy inquieta y móvil, se dice que es “muy madera”. Cuando no logra decidir, decimos que tiene la “madera alterada”. Cuando es o está irascible, decimos que tiene la “madera disparada”, porque este elemento, como todos, también tiene un aspecto negativo que genera rabia, intolerancia, irritabilidad, violencia.
Sabiendo esto, podemos fácilmente preguntarnos cómo está nuestro reino mutante de la madera hoy. ¿Siento que muevo suficientemente mi cuerpo, mis ideas, mis emociones, mis talentos? ¿Tomo decisiones acertadas en base a mi conexión intrínseca con Lo Creativo? ¿Soy generoso, generosa? ¿Río lo suficiente? ¿Cómo está mi ánimo? ¿Cómo reacciono cuando alguien o mi entorno no responde exactamente a mis expectativas? Así, podemos evaluar la calidad actual de nuestra madera en base a nuestras respuestas (siempre y cuando sean totalmente honestas).
Una de las indicaciones más claras de que nuestra madera necesita atención es la sensación de frustración, rabia e impotencia que surge cuando sentimos que no podemos sortear los obstáculos que impone el mundo para crear la vida que realmente deseamos vivir, y nos sentimos presos o esclavos de una relación, de un empleo, de una propiedad o, en definitiva, de un miedo. Entonces las “comodidades”, malas consejeras, nos dicen: “Tranqui, todo está bien. Cómete un helado, tómate una cerveza, mira una película, distráete, cómprate algo, evade la realidad de tu frustración y quédate exactamente donde estás, que así no crearás problemas”. Lo cual… ¡es una trampa! Y la humanidad lleva siglos atascada en ella. Pero ya va siendo hora de cambiar.
-          Pero, ¿para qué voy a cambiar si estoy tan bien así, con mis comodidades y mi frustración, esa que tantas personas compartimos y llevamos de paseo al psiquiatra y a los centros comerciales? ¿Qué haría yo sin mi impotencia? ¿De qué me quejaría a la hora de quejarse? ¿Acaso tendré que quedarme mudo, muda, como un idiota que no sabe nada de la vida…?
-          No. Porque justamente, la vida… puede ser otra cosa. La vida puede ser un estado permanente de realización, un orgasmo mantenido en el que cada culminación lleve la semilla de un nuevo comienzo en la libertad de saberse total y absolutamente acogido y sustentado por la Creación, ¡sin condiciones!
-          ¡Ajá! ¡Sí! ¡Yo quiero eso! ¡Quiero vivir mi vida sin frustración ni rabia ni impotencia! ¡Quiero expandirme y moverme libremente hacia la luz, como un árbol! ¡Quiero ser y sentirme plena y dichosa por el solo hecho de estar viva, sin condiciones!
-          ¡Perfecto! ¿Sabes que ese deseo tuyo me hace muy feliz? Pero… una pregunta, ¿cómo estás ahora?
-          ¡Ahora estoy presa! Me siento como un pajarito triste que habita en la jaula gris de este cuerpo tan sedentario, tan goloso, tan perezoso… ¡Creo que si no comienzo a moverme pronto, mi alma va a estallar de desesperación!
-          ¡Bien! ¡Pero ten cuidado! No vaya a ser que le estalles encima a alguien. Aunque eso está genial, ¡sí! ¡Significa que algo en ti está a punto de cambiar, de mutar a otra cosa!
-          ¿Mutar? ¿Cambiar? Sí… pero ¿cómo…?

Es aquí donde entran los tips.
Para activar nuestra madera, que equivale a decir toda nuestra decisión y generosidad para hacer que nuestros dones participen del juego de la Creación, podemos empezar simplemente por mover nuestras articulaciones. Sí, una por una, desde la nuca hasta los dedos de los pies, pasando por hombros, codos, muñecas, dedos de las manos, cadera, rodillas y tobillos. Simplemente movilizar esas zonas describiendo pequeños y grandes círculos y/o trazando pequeños y grandes infinitos con cada articulación. La idea es que los ligamentos y tendones no se entumezcan, que se mantengan vivos y deseosos de sentir, de explorar, de expandirse, como las ramas de un árbol.
Una vez que hacemos este ejercicio de movilidad articular y entramos en un mínimo de calor, la sugerencia es comenzar a bailar libremente. Pongo una música que me inspire durante diez, quince minutos, y me dedico a moverme pero ahora con más libertad, sin restringirme a las articulaciones ni llevar un orden preciso. Simplemente me muevo, bailo, y sobre todo celebro la vida. Puede parecer raro, pero está científicamente comprobado que diez minutos de baile libre celebratorio al día drenan todo el estrés de las últimas veinticuatro horas del organismo. ¡Veinticuatro horas de adrenalina y cortisol innecesarios, drenados para siempre en apenas diez minutos! Aunque, si empiezas a hacerlo, irás queriendo que sean cada vez más. Y lo mejor de todo: ¡es gratis!
Y finalmente, como tercera propuesta de prevención desde el Reino Mutante de la Madera, aunque hay muchas más cosas que se pueden hacer, está el limoncito. Medio limón exprimido en medio vasito de agua tibia todas las mañanas, en ayunas, no solo nos va a limpiar por dentro, sino que además va a nutrir nuestra decisión y nuestra creatividad a través del hígado y la vesícula biliar. Es la magia que los antiguos chinos descubrieron que tienen los sabores. El sabor ácido, y especialmente el limón, tiene esa cualidad. Así que si te sientes estancada, frustrada, indecisa, aburrida, mezquina o cualquier otra cosa que se le parezca, te invito a seguir estos tips de prevención y despeje del movimiento madera. Si los sigues tal y como los he explicado, en poco tiempo empezarás a sentir ciertos cambios, y seguramente terminarás exclamando, como lo hizo Galileo Galilei después de su famosa abjuración, Eppur si muove! Porque es verdad. El universo se mueve y tenemos dos opciones: o nos movemos con él, o morimos arrastrados por nuestra propia inercia.
¿Cuál de ellas vas a elegir hoy?

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