Por muy instaurado que tengamos el estilo de vida sedentario, en lo más
íntimo de su esencia el ser humano sabe y no puede negar que está hecho para
moverse. Prestar atención a ese llamado interno es una importante muestra de
amor propio y de aprecio por la vida.
En la misma línea del artículo
anterior comparto ahora un par de tips o consejos de prevención desde la
perspectiva del movimiento y la expansión. Antes hablé del agua, de ese fluir
purificante y del impulso vital innato que nos lleva a perfeccionarnos a nosotros
mismos y a evolucionar. Ahora le toca el turno al elemento –reino mutante, en
Medicina China– de la Madera.
Madera significa movimiento,
crecimiento y expansión. También decisiones y creatividad. Tiene mucho o todo
que ver con esas ideas o idealismos que nos llevan lejos. En el cuerpo humano,
la madera se manifiesta como decisión, risa, generosidad, ímpetu, músculos,
tendones, hígado, visión, ojos. Cuando una persona es muy inquieta y móvil, se
dice que es “muy madera”. Cuando no logra decidir, decimos que tiene la “madera
alterada”. Cuando es o está irascible, decimos que tiene la “madera disparada”,
porque este elemento, como todos, también tiene un aspecto negativo que genera rabia,
intolerancia, irritabilidad, violencia.
Sabiendo esto, podemos fácilmente
preguntarnos cómo está nuestro reino mutante de la madera hoy. ¿Siento que
muevo suficientemente mi cuerpo, mis ideas, mis emociones, mis talentos? ¿Tomo
decisiones acertadas en base a mi conexión intrínseca con Lo Creativo? ¿Soy
generoso, generosa? ¿Río lo suficiente? ¿Cómo está mi ánimo? ¿Cómo reacciono
cuando alguien o mi entorno no responde exactamente a mis expectativas? Así, podemos
evaluar la calidad actual de nuestra madera en base a nuestras respuestas (siempre
y cuando sean totalmente honestas).
Una de las indicaciones más
claras de que nuestra madera necesita atención es la sensación de frustración,
rabia e impotencia que surge cuando sentimos que no podemos sortear los
obstáculos que impone el mundo para crear la vida que realmente deseamos vivir,
y nos sentimos presos o esclavos de una relación, de un empleo, de una
propiedad o, en definitiva, de un miedo. Entonces las “comodidades”, malas
consejeras, nos dicen: “Tranqui, todo está bien. Cómete un helado, tómate una
cerveza, mira una película, distráete, cómprate algo, evade la realidad de tu
frustración y quédate exactamente donde estás, que así no crearás problemas”. Lo
cual… ¡es una trampa! Y la humanidad lleva siglos atascada en ella. Pero ya va
siendo hora de cambiar.
-
Pero, ¿para qué voy a cambiar si estoy tan bien
así, con mis comodidades y mi frustración, esa que tantas personas compartimos
y llevamos de paseo al psiquiatra y a los centros comerciales? ¿Qué haría yo
sin mi impotencia? ¿De qué me quejaría a la hora de quejarse? ¿Acaso tendré que
quedarme mudo, muda, como un idiota que no sabe nada de la vida…?
-
No. Porque justamente, la vida… puede ser otra
cosa. La vida puede ser un estado permanente de realización, un orgasmo
mantenido en el que cada culminación lleve la semilla de un nuevo comienzo en
la libertad de saberse total y absolutamente acogido y sustentado por la
Creación, ¡sin condiciones!
-
¡Ajá! ¡Sí! ¡Yo quiero eso! ¡Quiero vivir mi vida
sin frustración ni rabia ni impotencia! ¡Quiero expandirme y moverme libremente
hacia la luz, como un árbol! ¡Quiero ser y sentirme plena y dichosa por el solo
hecho de estar viva, sin condiciones!
-
¡Perfecto! ¿Sabes que ese deseo tuyo me hace muy
feliz? Pero… una pregunta, ¿cómo estás ahora?
-
¡Ahora estoy presa! Me siento como un pajarito
triste que habita en la jaula gris de este cuerpo tan sedentario, tan goloso,
tan perezoso… ¡Creo que si no comienzo a moverme pronto, mi alma va a estallar
de desesperación!
-
¡Bien! ¡Pero ten cuidado! No vaya a ser que le
estalles encima a alguien. Aunque eso está genial, ¡sí! ¡Significa que algo en
ti está a punto de cambiar, de mutar a otra cosa!
-
¿Mutar? ¿Cambiar? Sí… pero ¿cómo…?
Es aquí donde entran los tips.
Para activar nuestra madera, que
equivale a decir toda nuestra decisión y generosidad para hacer que nuestros
dones participen del juego de la
Creación, podemos empezar simplemente por mover nuestras articulaciones. Sí,
una por una, desde la nuca hasta los dedos de los pies, pasando por hombros, codos,
muñecas, dedos de las manos, cadera, rodillas y tobillos. Simplemente movilizar
esas zonas describiendo pequeños y grandes círculos y/o trazando pequeños y
grandes infinitos con cada articulación. La idea es que los ligamentos y
tendones no se entumezcan, que se mantengan vivos y deseosos de sentir, de
explorar, de expandirse, como las ramas de un árbol.
Una vez que hacemos este
ejercicio de movilidad articular y entramos en un mínimo de calor, la
sugerencia es comenzar a bailar libremente. Pongo una música que me inspire
durante diez, quince minutos, y me dedico a moverme pero ahora con más
libertad, sin restringirme a las articulaciones ni llevar un orden preciso.
Simplemente me muevo, bailo, y sobre todo celebro
la vida. Puede parecer raro, pero está científicamente comprobado que diez
minutos de baile libre celebratorio al día drenan todo el estrés de las últimas
veinticuatro horas del organismo. ¡Veinticuatro horas de adrenalina y cortisol
innecesarios, drenados para siempre en apenas diez minutos! Aunque, si empiezas
a hacerlo, irás queriendo que sean cada vez más. Y lo mejor de todo: ¡es
gratis!
Y finalmente, como tercera propuesta
de prevención desde el Reino Mutante de la Madera, aunque hay muchas más cosas
que se pueden hacer, está el limoncito. Medio limón exprimido en medio vasito
de agua tibia todas las mañanas, en ayunas, no solo nos va a limpiar por
dentro, sino que además va a nutrir nuestra decisión y nuestra creatividad a
través del hígado y la vesícula biliar. Es la magia que los antiguos chinos
descubrieron que tienen los sabores. El sabor ácido, y especialmente el limón,
tiene esa cualidad. Así que si te sientes estancada, frustrada, indecisa,
aburrida, mezquina o cualquier otra cosa que se le parezca, te invito a seguir
estos tips de prevención y despeje del movimiento madera. Si los sigues tal y
como los he explicado, en poco tiempo empezarás a sentir ciertos cambios, y
seguramente terminarás exclamando, como lo hizo Galileo Galilei después de su
famosa abjuración, Eppur si muove! Porque
es verdad. El universo se mueve y tenemos dos opciones: o nos movemos con él, o
morimos arrastrados por nuestra propia inercia.
¿Cuál de ellas vas a elegir hoy?